4 de septiembre de 2014

CAMINO VIEJO DEL PAULAR

10 km / 3-4h / Dificultad FÁCIL/ Esfuerzo MEDIO

Sábado 26 de Julio

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Salida:  8:00 horas
 c/ Méndez Álvaro, 44
Llegada:  17:30h apróx.
Precio Autocar:
  Socios numerarios:      4 €
  Socios simpatizantes:  8 €
  Socios juveniles:           8 €
  Socios Senior :              15 €
  Acompañantes:            18 €
                                                                                             
BBVA  ES42-0182-7607-50-0201527171


Desnivel : 870 metros (Puerto de los Cotos, 1.830 mts; arroyo de la Umbría, 1.280 mts)
Ruta lineal: Empieza en el puerto de los Cotos y acaba en Rascafría.
Material: Botas de media montaña, bastones, prenda ligera para lluvia.
Recomendaciones: Llevar protección solar, agua abundante (2 litros por persona es lo recomendable), no llevar demasiada comida y prescindir del mayor peso posible.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA


“Camino viejo del Paular”


La ruta para ir a Segovia desde El Paular cuando las nieves cerraban el puerto del Reventón


El Arcipreste de Hita, Giner de los Ríos y sus alumnos, Pío Baroja... y antes que ellos los monjes del cenobio del Paular, pastores, tratantes y toda clase de gentes que necesitó cruzar la cordillera. Opción más llevadera al arisco puerto del Reventón (que ya hemos recorrido en una salida anterior de nuestro grupo), el Camino Viejo del Paular, también conocido como Camino o Senda del Palero, era en la Edad Media la ruta habitual entre el Monasterio de El Paular y Segovia cuando las nieves cubrían aquel alto puerto.
Así continuó como ruta de tránsito principal hasta la construcción en 1930 de la carretera del puerto de los Cotos, que asciende a lo largo del valle de La Angostura. Fue a partir de entonces cuando cayó en desuso, siendo únicamente utilizado desde entonces por ganaderos y excursionistas.

Recorre nuestra ruta el valle de la Umbría, escondida depresión que discurre paralela a la abierta por el citado arroyo de La Angostura, a través de parajes hoy apartados y tranquilos que se extienden al pie del macizo de Peñalara. En sus pinares, por ejemplo, se acomoda una de las más importantes colonias de buitre negro del mundo y el camino abunda en parajes de singular encanto.

De la manera en que vamos a recorrerla, transcurre en su mayor parte en bajada, salvo un par de cortos pero empinados repechos y la cuesta final que nos llevará hasta el Mirador de Los Robledos. Junto al arroyo de la Umbría, que nace en las lagunas glaciares de Peñalara, el camino alcanza la sillada de Garcisancho, histórica encrucijada de caminos, sumergiéndose a continuación en la garganta abierta por el riachuelo,  por una cómoda pista.

Ya en el pie de monte, en vez de continuar por la incómoda parte final de la pista que lleva hasta el Monasterio de El Paular, nos desviaremos al Mirador de Los Robledos, por una larga pero tendida cuesta. Desde el despejado oteadero nada mejor que contemplar a nuestros pies el amplio valle del Lozoya, dispuesto a recibir el otoño. Tras ello continuaremos hasta la cercana área recreativa de la Isla, donde quien lo considere oportuno, podrá recuperar las fuerzas con alguno de sus recomendables platillos. Quien no lo desee, ya sabe: barrita.

Alfredo Merino