Cuerda
Larga es la excursión más apreciada y prestigiosa de cuantas pueden recorrerse
en la Sierra de Guadarrama. Lo es por su longitud, 18 kilómetros; su recorrido,
pues asciende una decena de dosmiles; la altitud por la que discurre, siempre
por encima de 2.000 metros; por la línea del horizonte que compone y que es
bien visible desde Madrid, así como por la magia que desprenden algunos de sus
nombres, como Cabezas de Hierro, Asómate de Hoyos o las Lomas de Pandasco.
Considerada la más exigente entre las rutas clásicas de estas cordillera, su
recorrido exige un notable esfuerzo y grado de compromiso. Tanto si es verano,
donde el sol castiga a los aspirantes a su recorrido, como sobre todo, en
invierno, cuando su recorrido sólo es apto para expertos alpinistas a causa de
la acumulación de hielo y nieve en todos sus parajes.
No por ello debe ser considerada como una actividad poco accesible. Todo lo
contrario; con el grado de preparación adecuado y un buen conocimiento del
terreno, proporcionará a los montañeros experiencias inolvidables.
Debe su nombre la Cuerda Larga a la línea casi horizontal que compone su sucesión
de cumbres, vistas desde la distancia. Simula eso, una larga cuerda tendida.
Una vez metidos en faena se comprende lo ilusorio del nombre, pues los
desniveles a salvar son considerables y su conjunto supera los 800 metros, sólo
en ascenso.
Al ser una ruta lineal, es decir que el sitio donde concluye no es el mismo en
el que se inicia, puede comenzarse por cualquiera de sus dos extremos: los
puertos de Navacerrada, al oeste, y La Morcuera, al este. Aunque lo habitual es
hacerlo desde el primero de ambos.
La primera parte de la excursión consiste en subir desde el Puerto de
Navacerrada hasta el Alto de las Guarramillas, la popular Bola del
Mundo. Discurre esta primera tirada por la carretera de hormigón que
serpentea a lo largo de toda la vertiente oeste de Las Guarramillas. Es un
tramo áspero y desagradecido que en invierno se convierte en pista de esquí,
siempre que haya nieve, lo que es excepción desde hace más de diez
inviernos. Existe la posibilidad de ascender evitando la carretera. Para
ello habría que recorrer el empinado sendero que discurre justo bajo el tendido
del telesilla. De una u otra manera se alcanza la estación superior del
remonte, en la Primera Guarramilla (2.178 metros).
Continuar por la carretera, o sobre la loma situada a su izquierda, norte,
hasta las cercanías de la estación de televisión, inconfundible con su antena
similar a un cohete (2.265 metros). Bordearla por su lado norte, izquierda,
empalmando con un sendero señalizado con marcas blancas y rojas que, a
continuación, transita por la prolongada loma que hacia el este, deja a su
izquierda los remontes de Valdesquí.
Un largo pero tendido descenso concluye en el collado de las Guarramillas,
situado a 2.158 metros, iniciándose de inmediato la fatigosa cuesta de
Valdemartín. Se hace justo a la derecha de las pistas de Valdesquí. Por terreno
muy empinado y despejado se deja atrás una caseta de piedra con un poste
metálico, alcanzándose la alargada cima de Valdemartín (2.280 metros).
Alcanzar el collado de Valdemartín (2.151 metros) es el siguiente paso, tras el
que se inicia la última subida fuerte de la travesía, la que lleva a la cimera
de las Cabezas de Hierro. La subida es larga, pero menos empinada que la
anterior. Discurre en la parte alta a través de amplios canchales donde no
conviene perder el camino, bajo pena de tener que continuar triscando de piedra
en piedra.
Tras ello se alcanza la cima de Cabeza de Hierro Menor (2.374 metros) a la que
separa un breve collado de su hermana, Cabeza de Hierro Mayor (2.383 metros), señalada
por un vértice geodésico. Continuar por la plana cimera rumbo noreste hasta su
extremo.
Aquí se inicia una larga y empinada bajada que cuenta sin embargo con un buen
sendero que hace un par de giros hasta el collado de la Peña de los Vaqueros
(2.219 metros), señalizado por una inconfundible roca de gran tamaño. Desde
aquí discurre la parte más horizontal de Cuerda Larga, que se corresponde con
la zona central de la travesía.
El camino discurre durante un par de kilómetros por la parte más alta de la
loma sorteando matorrales y afloramientos rocosos hasta las Lomas de Pandasco
(2.243 metros) y el collado de Las Zorras (2.176 metros).
La subida al Alto de Navahondilla (2.230 metros) es la siguiente etapa, tras el
que enseguida se arriba al cerro de Asómate de Hoyos (2.239 metros). Estamos en
el punto de Cuerda Larga más cercano a La Pedriza del Manzanares, resultando en
esta parte y hasta La Najarra muy habitual la presencia de cabras montés.
Se continúa por la meseta de esta cima, rumbo sureste hasta que el sendero
pierde altura y alcanza el collado de Pedro de los Lobos (2.047 metros). La
subida a la Loma de los Bailanderos (2.135 metros) es algo complicada, pues el
camino se pierde a ratos por la ladera pedregosa.
Desde la Loma de Bailanderos el camino discurre entre los afloramientos rocosos
que llevan al collado de la Najarra (2.010 metros), ahora con el camino
perfectamente marcado.
Varios peñascales surgen en este portacho, bordeándolos el camino antes de
enfrentarse a la prolongada subida al pico de La Najarra. Lo hace recorriendo
la arista oeste de la montaña, que se prolonga hacia los barrancos de Hoya
Antón con los afilados riscos de Peña Arcón.
Al final del roquedo se sitúa el hospitalario refugio de La Najarra, y que ya
hemos visitado en alguna ocasión con ACUDE, clavado a la última punta del
roquedo. El camino sigue ahora por una arista cada vez más roma y tumbada hasta
que desemboca en una amplia meseta, en cuyo centro se alza el peñón cimero de
la Najarra (2.106 metros).
Descender del peñón cimero rumbo norte, en busca de un sendero que se difumina
entre los piornos. Seguir por la línea divisoria de cumbres y con una valla de
espino a mano izquierda. La senda salva los afloramientos rocosos hasta que
concluye en el Puerto de La Morcuera.