22 de julio de 2015

SIETE PICOS

9,5k/ 4-5h /dificultad FÁCIL/
esfuerzo MEDIO-ALTO

Sábado 25 de juLio 2015


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Salida:  7:30 horas
c/ Méndez Álvaro, 44
Llegada:  18:00h apróx.

Precio Autocar:
  Socios numerarios:      4 €
  Socios simpatizantes:  8 €
  Socios juveniles:           8 €
  Socios Senior :              15 €
  Acompañantes:            18 €

                                                                                 

Desnivel : 700 metros

Material: Botas de montaña, bastones.

Ruta Lineal:  Con salida y llegada en diferentes puntos

Recomendaciones: Llevar protección solar, agua abundante (2 litros por persona es lo
 recomendable), no llevar demasiada comida y prescindir del mayor peso posible.




DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
“Siete Picos”

Esta marcha fue elegida por aclamación entre los socios el pasado diciembre, a la hora de elegir las excursiones para esta temporada.

No les faltan razones. Situados entre los puertos de la Fuenfría y Navacerrada, Siete Picos es una sucesión de cimas que conforman la porción más centrada del Guadarrama. Además de ello, suponen, la línea más alpina de la Sierra.

Entre la depresión de Valsaín en su ladera Norte y los abismos de la Hoya de Siete Picos, que se abren vertiginosos casi 600 metros en su lado sur, este espinazo de granito es de los más abruptos de la Sierra. Por esa situación y su altiva silueta, los Siete Picos son las cumbres más reconocidas de la vertiente madrileña de nuestra cordillera preferida, son bien visibles desde Madrid. Con una altura que rebasa los dos mil metros, un camino recorre la base de sus pináculos finales, resultando su recorrido un entretenido itinerario por encima de la cifra mágica del Guadarrama.

La ruta que realizaremos arranca en Fuenfría y ascenderá hasta el collado Ventoso por el conocido Camino Schmid. A partir del portacho se asciende hasta la cimera del Segundo Pico, a dos mil metros. A partir de aquí, el sendero se abre paso entre los canchales, con numerosas subidas y bajadas, siempre con las cimas de los picos a la derecha. Hasta llegar al Séptimo Pico, que con 2.138 metros es el más alto de todos. Subir a su torreón final supone una corta escalada.

El camino desciende hasta la pradera de los Siete Picos y luego asciende al Alto del Telégrafo, montaña de 1.969 metros en cuya cima se sitúa una de las dos imágenes consagradas a la Vírgen montañera que existen en la Sierra. (Quienes lo deseen, una vez ante ella, podrán preguntar dónde se encuentra la otra...)
El descenso por el lateral de las pistas de la estación de esquí del Puerto de Navacerrada, lleva al final de esta ruta en dicho puerto.



Alfredo Merino

14 de julio de 2015

ATLAS (Marruecos)


¿Nos vamos al Atlas? ¡Y nos fuimos!


2012
  • Síííííí. ¡Nos vamos al Atlas!
  • Chicos, este año no somos suficientes como para que salga la expedición.  No puede ser.
  • Vaya ¡qué pena!

Al año siguiente


  • Chicos, este año sí, ¿quién se apunta al Atlas?
  • ¡Yo! ¡Y yo! ¡Yo también! ¡Qué ganas!
  • Tampoco, nos hemos animado 8 y necesitamos ser 12 para que sea viable.
  • ¡Nooooooooooooo! Qué rabia, otro año que no puede ser.


Dos años después, se vuelve a proponer en la junta anual del mejor club de montaña del mundo. Nos vamos al Atlas


  • ¿Pero esta vez va en serio?
  • ¿Seremos capaces?
  • Ahora o nunca, ¿no?
  • Venga, que sí, que nos vamos. ¿Quién se anima?


Y trece valientes allá por Marzo de 2015 dijeron sí, yo quiero, yo puedo, yo voy.

Y la vida, con su caprichoso jugueteo hizo que esos 13 “Atlantes” se quedaran en 8. Sólo 8, pero esta vez tenía que salir, teníamos que hacerlo realidad, teníamos que subir al Toubkal y gritar en el punto más alto del Norte de África que sí, que fuimos capaces de subir, por fin, nuestros ansiados cuatromiles. Y compramos los billetes de avión. Ya no había vuelta atrás. La ascensión al Atlas se iba a hacer entre el 19 y el 25 de Junio de 2015.

Pero el devenir de la cruel vida hizo que nos convirtiéramos en 7 aspirantes, y luego esos 7 se convirtieron en dos grupos separados de 3 y de 4. Y entonces esos 7 se dieron cuenta de que habían elegido las fechas de su ascensión dentro del sagrado mes de Ramadán. Pero siguieron adelante. Y más tarde Ryanair se encargó de darle emoción a la expedición con su huelga de personal en tierra. No se podía facturar. Nada de llevar palos, navajas u otro material susceptible de ser usado como arma en la cabina del avión...

Esta es la historia de esos 4 intrépidos montañeros que se enfrentaron al Ramadán, a la huelga de Ryanair, a lo desconocido y a la incertidumbre de llegar a Marrakech con sólo un número de teléfono de un guía local y mucha, mucha, muchísima ilusión.

Y allí que nos plantamos. Javi Sánchez, Alba Soler, María Gandarillas (Excelentísima Montañera de Año) y Javi Salas aterrizamos en Marrakech el viernes 19 de Junio con ocho mochilas, sin bastones, pero con la citada ilusión y la firme determinación de conquistar nuestros cuatromiles.



  
Tras el no sencillo trámite del control de pasaportes conocimos a Hassan, un chico muy simpático que sostenía un folio A4 en la terminal de llegadas del aeropuerto con el nombre de uno de nosotros. Ni hablaba inglés ni castellano ni falta que le hacía. Gracias a la precaria comunicación en un árabe básico y al lenguaje universal de los gestos, montamos con Hassan en un Grand Taxi con destino no declarado, pero sospechado y tras hora y media larga de trayecto en un Mercedes Benz de los años 70 llegamos a Imlil, a 1.800mts de altitud sobre el nivel del mar. Primer aviso a navegantes, para evitar el mal de altura, es preferible pasar la primera noche de expedición a los 1.800mts de Imlil frente a los 450mts de Marrakech.

El Mercedes de Hassan se detiene al fin, y lo hace un lugar inhóspito, oscuro y tenebroso al que nos viene a buscar alguien que tampoco usa la lengua de Cervantes ni la de Shakespeare, pero que nos invita a seguirlo. La noche está estrellada, de una manera que nunca habíamos visto, y casi ni imaginado. La ausencia absoluta de contaminación lumínica, la altura y un cielo límpido hacen que los astros, tiriten, azules, a lo lejos. Ya hubiera querido Neruda un cielo así para inspirarse en su poema número 20. Increíble, mágico, indescriptible.

En una oscuridad entre romántica y atemorizante, cruzamos acequias, un río, senderos, cuadras, huertos y callejuelas sin luz alguna, menos mal que trajimos los frontales (aunque alguno regresó a España sin él…) y por fin llegamos a casa de Houssein, nuestro guía.

Nos espera su padre, que nos da la bienvenida y chapurrea algo de inglés, por fin alguien con quien poder comunicarnos. Nos invita a pasar a un salón donde nos sirven un delicioso cuscús para la cena. Para nosotros son como las dos de la mañana, medianoche hora local y estamos agotados, muchas emociones y mucha incertidumbre para un sólo un día.

Mientras cenamos se presenta, por fin, Hussein, nuestro guía. Todavía no lo sabíamos, pero en los siguientes días él sería no sólo nuestro guía, sino nuestro apoyo, nuestro amigo y nuestro hermano. Diseñamos con él a grandes rasgos lo que queríamos que fuese nuestra experiencia en Atlas. Cuatro días de trekking,  las cumbres del Toukbal, el Ras y el Timesguida. Se acaba el día, a dormir, el día siguiente sería el primero de ascensión y toca estar lo más descansado posible.




DÍA 1 – SÁBADO 20 – De IMLIL al REFUGIO TOUBKAL

Preparamos las mochilas, la de ataque que cargaríamos nosotros, y las del resto del equipaje que cargarían las simpáticas mulas. Houssein nos proporciona bastones (maldita huelga de Ryanair que nos impidió llevar nuestros bastones) y el agua suficiente para toda la expedición y tras desayunar nos ponemos en marcha.

Comenzamos a 1.800 mts de altitud y en unas cuatro horas y media de marcha llegamos al refugio del Toubkal, a 3.200mts. El desnivel positivo acumulado es de 1.400mts, aproximadamente el doble de a lo que Alfredo nos tiene acostumbrados. Como broma no está nada mal.



Huertos, cascadas, pueblos bereberes, ríos que bajan todavía fuertes por el deshielo, tiendas de souvenirs para turistas, chiringuitos de bebidas para montañeros, montañeros que suben y bajan, mulas que hacen lo propio, paisajes impresionantes, los cuatromiles que se perfilan en el horizonte... todo va quedando atrás pero impreso en nuestra memoria para siempre camino del refugio.



  
Tras llegar al refugio, descanso merecido, masaje de pies y/o espalda, siesta y aseo, porque el agua gélida no invitaba a ducharse... Hubo quien con la siesta tuvo un idilio muy, pero que muy intenso, hubo quien prefirió salir a dibujar las montañas y el valle, dejar constancia de su arte a lápiz en un cuaderno para la posteridad, y todos tuvimos entre aquellas montañas un auténtico shock de Stendhal. Ver avanzar las sombras de los cuatromiles por el valle al atardecer es...¿mágico? ¿místico?. Anímate y ven a descubrirlo, elije tú el adjetivo que mejor se adecúe.

Houssein, viva la madre que lo parió, como en la aproximación al refugio nos vio fuertes nos propuso una alternativa para el día siguiente. En lugar de ascender el Toubkal por el Hikhibi Sur y descender por el mismo camino, como suele hacer la mayoría de excursionistas, nos alentó a subir en primer lugar el Toubkal Oeste (4.030mts), siguiendo el citado Hikkibi Sur, seguir la cresta hasta la cima del Toubkal (4.167mts) y descender por el Hikhibi Norte, por supuesto aceptamos encantados su propuesta.





Terminamos el día en una de las terrazas del refugio, de noche cerrada, arropados con mantas, y rebautizando alguna de las múltiples estrellas con las que Dios o Alá había sembrado el cielo esa noche. Desde ese momento, una de las estrellas de la Osa Mayor tiene un nombre especial.








DÍA 2 – DOMINGO 21 - TOUBKAL OESTE y JEBEL TOUBKAL

Hoy es el día grande, día de fiesta, día de alegría. Hoy algunos subimos por primera vez por encima de 4.000mts.

Algunos no habían dormido mucho esa noche, mezcla de nervios, emoción y un leve mal de altura (algo malo tiene que tener vivir en la playa…) Pero a las siete de la mañana los cuatro andábamos ilusionados y a tope de energía tras Houssein, que pese a guardar un estricto ayuno por el Ramadán subía como una exhalación camino de nuestros anhelados cuatromiles.

El inicio, como todos, fue duro, quizás se encontraban las mayores pendientes de toda la ascensión y estábamos entrando en calor…Luego el viento hizo acto de presencia y nos lo intentó poner difícil.

Sin embargo, lo hicimos. Coronamos el Toubkal Oeste en primer lugar y seguidamente el Jebel Toubkal. 4.030 y 4.167mts respectivamente. Todos los meses de preparación, de planificación, de sortear obstáculos y contratiempos, todo eso había merecido la pena. Estábamos arriba. ¡Y tuvimos la cima para nosotros solos, para disfrutar de ese momento!



La emoción de haber subido cuatromiles no podemos explicarla, ¿te atreves a sentirla?. 
¡Anímate y ven!



El descenso por el Hikhibi Norte fue largo y duro cuando el calor más apretaba. Curiosamente pudimos observar como toda la ladera tenía desperdigada restos de un avión cuatrimotor Lockheed L.749A estrellado en el Atlas más de 40 años atrás.
Tras ocho laaaargas horas de caminata regresamos al refugio, exhaustos pero exultantes. Había sido duro, sí, agotador, también, pero la adrenalina que segregábamos por cada poro y la ilusión que irradiábamos a raudales lo compensaba todo, y con creces.

De vuelta en el refugio, ducha de agua que caliente que existía y el día anterior no la habíamos descubierto. Hubo descanso, masajes, el sempiterno té con menta y  una muy contundente cena.

Durante toda la expedición Houssein y el cocinero, que sabían que el nombre del club de montaña en realidad es “ACUDE CON TARTERA” y que lo que de verdad nos gusta es comer y no subir cumbres, nos estuvieron insuflando dosis insultantes de hidratos de carbono: pasta, arroz, cus cus, tajine, legumbres, pan... comíamos de maravilla, pero por mucho apetito que hiciéramos nunca fuimos capaces de terminar ni siquiera la mitad de la comida que nos servían.


DÍA 3 – LUNES 22 - RAS y TIMEZGUIDA y regreso a IMLIL

Y hoy, como colofón otros dos cuatromiles. Según Houssein, los únicos interesados en subir el Ras (4.083mts) y el Temisguida (4.088mts) somos los españoles. No sabemos el motivo.

Hoy nos toca madrugar un poco más y es a las seis de la mañana cuando comenzamos nuestra ascensión tras un copioso desayuno, como venía siendo habitual.

Estos dos picos, después de haber hecho cumbre en el Toubkal el día anterior, y mejor adaptados a la altura, resultaron ser algo más sencillos. Además la primera parte de la ascensión transcurría por el valle e íbamos ganando altitud poco a poco, lo que hacía el camino más cómodo.

Nos llevó más de seis horas alcanzar las dos cumbres del día y regresar al refugio. En el camino, tuvimos que realizar una trepada de unos 100mts y fue esta trepada de lo más divertido de toda la expedición y lo más difícil técnicamente. Ningún riesgo de caída al vacío, pero exigía usar las cuatro extremidades, quizá sea éste el motivo por el que pocos montañeros se aventuran hasta estas dos cumbres. No saben lo que se pierden.

Desde ambas cumbres divisábamos el Toubkal, la cima más alta del Norte de África y joya de la corona de nuestra aventurita norteafricana.

Nuevamente nos sentimos incapaces de verbalizar un adjetivo que haga justicia  a lo que sentimos al llegar a ambas cumbres ¿te vienes tú a ponerle un adjetivo?


Tras las pertinentes fotos, abrazos, sonrisas, besos, felicitaciones y enhorabuenas comenzamos el descenso hasta el refugio, donde tuvimos que comer a contrarreloj en menos de una hora.

Ya llevábamos bastante más de seis horas gastando suela cuando echamos a andar de nuevo y comenzamos el descenso hasta Imlil y, sinceramente, os damos un nuevo aviso a navegantes. No subáis cuatromiles y bajéis hasta Imlil en el mismo día. Fueron más de 11 horas de caminata agotadora y hubiera sido preferible dividir la jornada en dos durmiendo en el refugio nuevamente para bajar a Imlil tranquilamente al día siguiente, a pesar de que las tardes en el refugio se pueden hacer muy largas…

Llegamos a Imlil sobre las seis de la tarde, devastados, hambrientos y cansados. Nada que no pudiera componerse con el té y las tortas que la esposa de Houssein nos había preparado. Tortas de harina frita con azúcar que resucitaban a un muerto. Estas tortas, la ducha caliente y una sabrosa cena obraron el milagro de recomponer nuestros maltrechos y fatigados cuerpos.


DÍA 4 – MARTES 23 - VALLE IMLIL

Y ya como fin de fiesta, dimos un paseo de unas cuatro horas por el valle y las huertas de Imlil. Acequias, huertos, árboles frutales, degustación de cerezas, un río y cascadas fueron el paisaje que pusieron punto y final a nuestra aventurita por el Atlas.



















Después de comer en Imlil nos encaminamos a Marrakech en donde pasamos dos noches y tres días de turismo, totalmente recomendables para conocer y comprender la historia y la cultura bereberes.




Y casi lo más importante, por fin pudimos degustar nuestras primeras cervezas del viaje, que no pueden faltar en ninguna salida montañera del grupo. Y la tarea no fue nada fácil, pues hubo que ir a un bar “clandestino”, de los pocos sitios donde servían alcohol en la ciudad…es lo que tienen los países musulmanes…
















Fue, sin duda, una de las mejores experiencias de nuestras vidas. 







Pero los cuatromiles sólo son un escenario y lo importante es la obra que en él representamos. Compañerismo, ilusión, superación, emoción, alegría desbordada, esfuerzo, fatiga, compromiso, solidaridad y amistad. ¿Necesitas más motivos para animarte?



Antes de concluir, hacemos un pequeño inciso sobre los aspectos económicos del viaje.  El vuelo junto con el trekking completo por cuatro días incluyendo traslados, alojamiento, agua y manutención, guía, cocinero, mulas y mulero y las correspondientes propinas a todos ellos nos salió por menos de 300€ por persona.

Así que ese dinero, un fin de semana y sólo dos días laborales de vacaciones tienen la culpa de que tú no hayas vivido todavía esta experiencia.

 Qué, ¿nos vamos al Atlas?, ¿nos vemos en el Atlas?