¿Nos vamos al Atlas? ¡Y nos fuimos!
2012
- Síííííí. ¡Nos vamos al Atlas!
- Chicos, este año no somos suficientes como para
que salga la expedición. No puede ser.
- Vaya ¡qué pena!
Al año siguiente
- Chicos, este año sí, ¿quién se apunta al Atlas?
- ¡Yo! ¡Y yo! ¡Yo también! ¡Qué ganas!
- Tampoco, nos hemos animado 8 y necesitamos ser
12 para que sea viable.
- ¡Nooooooooooooo! Qué rabia, otro año que no
puede ser.
Dos años después, se vuelve a proponer en la junta anual del
mejor club de montaña del mundo. Nos vamos al Atlas
- ¿Pero esta vez va en serio?
- ¿Seremos capaces?
- Ahora o nunca, ¿no?
- Venga, que sí, que nos vamos. ¿Quién se anima?
Y trece valientes allá por Marzo
de 2015 dijeron sí, yo quiero, yo puedo, yo voy.
Y la vida, con su caprichoso jugueteo
hizo que esos 13 “Atlantes” se quedaran en 8. Sólo 8, pero esta vez tenía que
salir, teníamos que hacerlo realidad, teníamos que subir al Toubkal y gritar en
el punto más alto del Norte de África que sí, que fuimos capaces de subir, por
fin, nuestros ansiados cuatromiles. Y compramos los billetes de avión. Ya no
había vuelta atrás. La ascensión al Atlas se iba a hacer entre el 19 y el 25 de
Junio de 2015.
Pero el devenir de la cruel vida
hizo que nos convirtiéramos en 7 aspirantes, y luego esos 7 se convirtieron en
dos grupos separados de 3 y de 4. Y entonces esos 7 se dieron cuenta de que
habían elegido las fechas de su ascensión dentro del sagrado mes de Ramadán.
Pero siguieron adelante. Y más tarde Ryanair se encargó de darle emoción a la
expedición con su huelga de personal en tierra. No se podía facturar. Nada de
llevar palos, navajas u otro material susceptible de ser usado como arma en la
cabina del avión...
Esta es la historia de esos 4 intrépidos
montañeros que se enfrentaron al Ramadán, a la huelga de Ryanair, a lo
desconocido y a la incertidumbre de llegar a Marrakech con sólo un número de
teléfono de un guía local y mucha, mucha, muchísima ilusión.
Y allí que nos plantamos. Javi
Sánchez, Alba Soler, María Gandarillas (Excelentísima Montañera de Año) y Javi
Salas aterrizamos en Marrakech el viernes 19 de Junio con ocho mochilas, sin
bastones, pero con la citada ilusión y la firme determinación de conquistar
nuestros cuatromiles.

Tras el no sencillo trámite del
control de pasaportes conocimos a Hassan, un chico muy simpático que sostenía
un folio A4 en la terminal de llegadas del aeropuerto con el nombre de uno de
nosotros. Ni hablaba inglés ni castellano ni falta que le hacía. Gracias a la
precaria comunicación en un árabe básico y al lenguaje universal de los gestos,
montamos con Hassan en un Grand Taxi con destino no declarado, pero sospechado
y tras hora y media larga de trayecto en un Mercedes Benz de los años 70
llegamos a Imlil, a 1.800mts de altitud sobre el nivel del mar. Primer aviso a
navegantes, para evitar el mal de altura, es preferible pasar la primera noche
de expedición a los 1.800mts de Imlil frente a los 450mts de Marrakech.
El Mercedes de Hassan se detiene
al fin, y lo hace un lugar inhóspito, oscuro y tenebroso al que nos viene a
buscar alguien que tampoco usa la lengua de Cervantes ni la de Shakespeare,
pero que nos invita a seguirlo. La noche está estrellada, de una manera que
nunca habíamos visto, y casi ni imaginado. La ausencia absoluta de
contaminación lumínica, la altura y un cielo límpido hacen que los astros,
tiriten, azules, a lo lejos. Ya hubiera querido Neruda un cielo así para
inspirarse en su poema número 20. Increíble, mágico, indescriptible.
En una oscuridad entre romántica y
atemorizante, cruzamos acequias, un río, senderos, cuadras, huertos y
callejuelas sin luz alguna, menos mal que trajimos los frontales (aunque alguno
regresó a España sin él…) y por fin llegamos a casa de Houssein, nuestro guía.
Nos espera su padre, que nos da la
bienvenida y chapurrea algo de inglés, por fin alguien con quien poder
comunicarnos. Nos invita a pasar a un salón donde nos sirven un delicioso
cuscús para la cena. Para nosotros son como las dos de la mañana, medianoche
hora local y estamos agotados, muchas emociones y mucha incertidumbre para un
sólo un día.
Mientras cenamos se presenta, por
fin, Hussein, nuestro guía. Todavía no lo sabíamos, pero en los siguientes días
él sería no sólo nuestro guía, sino nuestro apoyo, nuestro amigo y nuestro
hermano. Diseñamos con él a grandes rasgos lo que queríamos que fuese nuestra
experiencia en Atlas. Cuatro días de trekking,
las cumbres del Toukbal, el Ras y el Timesguida. Se acaba el día, a
dormir, el día siguiente sería el primero de ascensión y toca estar lo más
descansado posible.
DÍA 1 – SÁBADO 20 – De IMLIL al REFUGIO TOUBKAL
Preparamos las mochilas, la de
ataque que cargaríamos nosotros, y las del resto del equipaje que cargarían las
simpáticas mulas. Houssein nos proporciona bastones (maldita huelga de Ryanair
que nos impidió llevar nuestros bastones) y el agua suficiente para toda la
expedición y tras desayunar nos ponemos en marcha.
Comenzamos a 1.800 mts de altitud
y en unas cuatro horas y media de marcha llegamos al refugio del Toubkal, a
3.200mts. El desnivel positivo acumulado es de 1.400mts, aproximadamente el
doble de a lo que Alfredo nos tiene acostumbrados. Como broma no está nada mal.
Huertos, cascadas, pueblos
bereberes, ríos que bajan todavía fuertes por el deshielo, tiendas de souvenirs
para turistas, chiringuitos de bebidas para montañeros, montañeros que suben y
bajan, mulas que hacen lo propio, paisajes impresionantes, los cuatromiles que
se perfilan en el horizonte... todo va quedando atrás pero impreso en nuestra
memoria para siempre camino del refugio.
Tras llegar al refugio, descanso
merecido, masaje de pies y/o espalda, siesta y aseo, porque el agua gélida no
invitaba a ducharse... Hubo quien con la siesta tuvo un idilio muy, pero que
muy intenso, hubo quien prefirió salir a dibujar las montañas y el valle, dejar
constancia de su arte a lápiz en un cuaderno para la posteridad, y todos
tuvimos entre aquellas montañas un auténtico shock de Stendhal. Ver avanzar las
sombras de los cuatromiles por el valle al atardecer es...¿mágico? ¿místico?.
Anímate y ven a descubrirlo, elije tú el adjetivo que mejor se adecúe.
Houssein, viva la madre que lo
parió, como en la aproximación al refugio nos vio fuertes nos propuso una
alternativa para el día siguiente. En lugar de ascender el Toubkal por el
Hikhibi Sur y descender por el mismo camino, como suele hacer la mayoría de
excursionistas, nos alentó a subir en primer lugar el Toubkal Oeste (4.030mts),
siguiendo el citado Hikkibi Sur, seguir la cresta hasta la cima del Toubkal
(4.167mts) y descender por el Hikhibi Norte, por supuesto aceptamos encantados
su propuesta.
Terminamos el día en una de las
terrazas del refugio, de noche cerrada, arropados con mantas, y rebautizando
alguna de las múltiples estrellas con las que Dios o Alá había sembrado el
cielo esa noche. Desde ese momento, una de las estrellas de la Osa Mayor tiene
un nombre especial.
DÍA 2 – DOMINGO 21 - TOUBKAL OESTE y JEBEL TOUBKAL
Hoy es el día grande, día de
fiesta, día de alegría. Hoy algunos subimos por primera vez por encima de
4.000mts.
Algunos no habían dormido mucho
esa noche, mezcla de nervios, emoción y un leve mal de altura (algo malo tiene que tener vivir en la playa…) Pero a
las siete de la mañana los cuatro andábamos ilusionados y a tope de energía
tras Houssein, que pese a guardar un estricto ayuno por el Ramadán subía como
una exhalación camino de nuestros anhelados cuatromiles.
El inicio, como todos, fue duro,
quizás se encontraban las mayores pendientes de toda la ascensión y estábamos
entrando en calor…Luego el viento hizo acto de presencia y nos lo intentó poner
difícil.
Sin embargo, lo hicimos. Coronamos
el Toubkal Oeste en primer lugar y seguidamente el Jebel Toubkal. 4.030 y 4.167mts
respectivamente. Todos los meses de preparación, de planificación, de sortear
obstáculos y contratiempos, todo eso había merecido la pena. Estábamos arriba. ¡Y
tuvimos la cima para nosotros solos, para disfrutar de ese momento!
La emoción de haber subido cuatromiles no podemos explicarla, ¿te atreves a sentirla?.
¡Anímate y ven!
El descenso por el Hikhibi Norte
fue largo y duro cuando el calor más apretaba. Curiosamente pudimos observar
como toda la ladera tenía desperdigada restos de un avión cuatrimotor Lockheed
L.749A estrellado en el Atlas más de 40 años atrás.
Tras ocho laaaargas horas de
caminata regresamos al refugio, exhaustos pero exultantes. Había sido duro, sí,
agotador, también, pero la adrenalina que segregábamos por cada poro y la
ilusión que irradiábamos a raudales lo compensaba todo, y con creces.
De vuelta en el refugio, ducha de
agua que caliente que existía y el día anterior no la habíamos descubierto. Hubo
descanso, masajes, el sempiterno té con menta y
una muy contundente cena.
Durante toda la expedición
Houssein y el cocinero, que sabían que el nombre del club de montaña en
realidad es “ACUDE CON TARTERA” y que lo que de verdad nos gusta es comer y no
subir cumbres, nos estuvieron insuflando dosis insultantes de hidratos de
carbono: pasta, arroz, cus cus, tajine, legumbres, pan... comíamos de
maravilla, pero por mucho apetito que hiciéramos nunca fuimos capaces de
terminar ni siquiera la mitad de la comida que nos servían.
DÍA 3 – LUNES 22 - RAS y TIMEZGUIDA y regreso a IMLIL
Y hoy, como colofón otros dos
cuatromiles. Según Houssein, los únicos interesados en subir el Ras (4.083mts)
y el Temisguida (4.088mts) somos los españoles. No sabemos el motivo.
Hoy nos toca madrugar un poco más
y es a las seis de la mañana cuando comenzamos nuestra ascensión tras un
copioso desayuno, como venía siendo habitual.
Estos dos picos, después de haber
hecho cumbre en el Toubkal el día anterior, y mejor adaptados a la altura,
resultaron ser algo más sencillos. Además la primera parte de la ascensión
transcurría por el valle e íbamos ganando altitud poco a poco, lo que hacía el
camino más cómodo.
Nos llevó más de seis horas
alcanzar las dos cumbres del día y regresar al refugio. En el camino, tuvimos
que realizar una trepada de unos 100mts y fue esta trepada de lo más divertido
de toda la expedición y lo más difícil técnicamente. Ningún riesgo de caída al
vacío, pero exigía usar las cuatro extremidades, quizá sea éste el motivo por
el que pocos montañeros se aventuran hasta estas dos cumbres. No saben lo que
se pierden.
Desde ambas cumbres divisábamos el
Toubkal, la cima más alta del Norte de África y joya de la corona de nuestra
aventurita norteafricana.
Nuevamente nos sentimos incapaces
de verbalizar un adjetivo que haga justicia
a lo que sentimos al llegar a ambas cumbres ¿te vienes tú a ponerle un
adjetivo?
Tras las pertinentes fotos,
abrazos, sonrisas, besos, felicitaciones y enhorabuenas comenzamos el descenso
hasta el refugio, donde tuvimos que comer a contrarreloj en menos de una hora.
Ya llevábamos bastante más de seis
horas gastando suela cuando echamos a andar de nuevo y comenzamos el descenso
hasta Imlil y, sinceramente, os damos un nuevo aviso a navegantes. No subáis
cuatromiles y bajéis hasta Imlil en el mismo día. Fueron más de 11 horas de
caminata agotadora y hubiera sido preferible dividir la jornada en dos
durmiendo en el refugio nuevamente para bajar a Imlil tranquilamente al día siguiente,
a pesar de que las tardes en el refugio se pueden hacer muy largas…
Llegamos a Imlil sobre las seis de
la tarde, devastados, hambrientos y cansados. Nada que no pudiera componerse
con el té y las tortas que la esposa de Houssein nos había preparado. Tortas de
harina frita con azúcar que resucitaban a un muerto. Estas tortas, la ducha
caliente y una sabrosa cena obraron el milagro de recomponer nuestros
maltrechos y fatigados cuerpos.
DÍA 4 – MARTES 23 - VALLE IMLIL
Y ya como fin de fiesta, dimos un
paseo de unas cuatro horas por el valle y las huertas de Imlil. Acequias,
huertos, árboles frutales, degustación de cerezas, un río y cascadas fueron el
paisaje que pusieron punto y final a nuestra aventurita por el Atlas.
Después de comer en Imlil nos
encaminamos a Marrakech en donde pasamos dos noches y tres días de turismo,
totalmente recomendables para conocer y comprender la historia y la cultura
bereberes.
Y casi lo más importante, por fin
pudimos degustar nuestras primeras cervezas del viaje, que no pueden faltar en
ninguna salida montañera del grupo. Y la tarea no fue nada fácil, pues hubo que
ir a un bar “clandestino”, de los pocos sitios donde servían alcohol en la
ciudad…es lo que tienen los países musulmanes…
Fue, sin duda, una de las mejores
experiencias de nuestras vidas.
Pero los cuatromiles sólo son un escenario y lo
importante es la obra que en él representamos. Compañerismo, ilusión,
superación, emoción, alegría desbordada, esfuerzo, fatiga, compromiso,
solidaridad y amistad. ¿Necesitas más motivos para animarte?
Antes de concluir, hacemos un
pequeño inciso sobre los aspectos económicos del viaje. El vuelo junto con el trekking completo por
cuatro días incluyendo traslados, alojamiento, agua y manutención, guía, cocinero,
mulas y mulero y las correspondientes propinas a todos ellos nos salió por menos
de 300€ por persona.
Así que ese dinero, un fin de
semana y sólo dos días laborales de vacaciones tienen la culpa de que tú no
hayas vivido todavía esta experiencia.
Qué, ¿nos
vamos al Atlas?, ¿nos vemos en el Atlas?