18 de noviembre de 2013

DESCENSO DEL MANZANARES


6-7h / 21 km / Dificultad MEDIA / Esfuerzo ALTO

Sábado 30 de Noviembre


Vídeo - Fotos


Salida: 08:30h
c/ Méndez Álvaro, 44
Llegada: 18:00-18:30h apróx.

Precio Autocar:
Socios numerarios: 4 Euros
Socios simpatizantes: 8 Euros
Socios juveniles: 8 Euros
Socios Senior : 15 Euros
Acompañantes: 18 Euros




  • Ruta lineal con salida y llegada en diferentes puntos (21 km entre el Pto. de Navacerrada y el centro de Manzanares el Real. En caso de concluir la marcha en Canto Cochino, la distancia será de 16 km.)  
  • Altitud:  Pto. de Navacerrada 1.858 metros, a la cima Las Guarramillas, 2.265 metros y 1.357 metros negativos (cima de Las Guarramillas, 2.265 metros, a Manzanares el Real, 908 metros).
  • Desnivel : 407 metros positivos


DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

 "Travesía desde el Pto. de Navacerrada hasta Manzanares El Real"


Desde el puerto de Navacerrada empezaremos a subir la pista hasta la estación repetidora de televisión, situada en la cima de las Guarramillas, popularmente conocida como la Bola del Mundo, a 2.268 metros. A partir de este punto el resto de la marcha será en descenso. Bordear la estación por la izquierda, unos metros antes de unas ruinas situadas en el lado derecho del ancho camino, abandonaremos éste hacia la izquierda,  y sin camino definido alcanzaremos la cabecera de la depresión de origen glaciar que está situada justo bajo la cima de Las Guarramillas. El tiempo empleado hasta aquí será entre una hora y hora y media.

El manantial hurtado

Llega hasta la caseta una tubería protegida, que nace unas decenas más arriba, a unos 2.200 metros. Una y otra, cañería subterránea y caseta, esconde el nacimiento del río Manzanares. Bajo la puerta de la construcción, el arroyo se desborda y ya fluye libremente. De esta manera se ha hurtado el nacedero del río madrileño a los excursionistas, una aceptable fuente en su nacedero y de la que ahora carecen al no existir ninguna otra en los alrededores.
A partir de este punto, la ruta consiste en descender más o menos cerca de las aguas, para descubrir algunos de los lugares más remotos de toda la Sierra del Guadarrama. Tras un primer tramo de bajada por prados bastante empinados, el curso, que en esta primera parte es conocido como arroyo del Ventisquero de la Condesa, alcanza un estrechamiento en cuyo lado Norte aún se conservan las ruinas del viejo refugio del Ventisquero de la Condesa, erigido en los albores del siglo XX.

Las pozas más altas

Más abajo empiezan a unirse al arroyo otros riachuelos, destacando el de Valdemartín. No tarda demasiado el arroyo en encajonarse en una garganta. En esta zona puede continuarse por cualquiera de los caminos que marchan por ambas orillas, aunque es mejor el de la

derecha, al discurrir junto a las aguas, si bien es más complicado de recorrer por sus continuas subidas y bajadas y cruce de zonas encharcadas. Es una zona de prados horizontal donde abunda el ganado vacuno.
Aparecen aquí las primeras pozas y saltos de agua que será una de las constantes de todo el largo recorrido. Cuando la garganta se estrecha hay que pasar al lado derecho hasta que se alcanza una gran poza con una cascada, punto en el que vuelve a cambiarse de orilla.
Ya encajonados en la garganta, la senda a veces penetra en el cauce abierto por las aguas, en otras se aleja. Al final se alcanza el límite del arbolado y entre pinos silvestres se alcanza una pista, a la altura del puente de Los Manchegos. Tomar la pista en su lado izquierdo, Norte, y recorrerla un centenar de metros, hasta sobrepasar un árbol de característico tronco ahorquillado. Tras él dos voluminosos hitos de piedra señalan el inicio de la senda por la que se abandona la pista.
Se inicia un largo y entretenido descenso por el interior de una abrupta garganta, donde el camino a veces se aproxima a las aguas, mientras otras se aleja más de cien metros, pero en el que siempre la vegetación amenaza con hacerlo intransitable. Empinados tramos en bajada se intercalan con largas travesías dirección Oeste, siempre con el Manzanares abajo y a mano izquierda.

Los Chorros del Manzanares

Aparecen en esta parte algunos sobresalientes ejemplares de pinos . Llegado un punto, se ven en la orilla opuesta grandes lanchas de granito pulido que descienden hacia la barranquera. Sigue la parte más fuerte de bajada, con sucesivos zigzagues en el camino. Aquí surgen varios ramales que se aproximan al abismo de la derecha. Desde el borde se contemplan los Chorros del Manzanares, sucesión de cascadas por las que el río se despeña con fuerza por el fondo de la garganta.
Al final de la larga bajada, se llega junto a las aguas a la altura de un bosquete de servales y una poza en el que debe considerarse lugar más sugerente de toda la ruta. Se cruza el río por el puente del Retén, formado por tres tramos de pasarelas de madera. Ya en el otro lado se prosigue un trecho cómodo y casi horizontal hasta unos escalones de piedra que concluyen en la pista de la Pedriza, a la altura del puente de los Franceses, mil metros más abajo que el nacimiento del Manzanares.
Seguir por la pista a la derecha unos 400 metros hasta empalmar con la continuación del camino que deja la pista y desciende a mano izquierda hacia el río. Sigue un tramo a media ladera y tras una corta subida se descubre Charca Verde, la poza más famosa del río Manzanares. El camino concluye en una pista por la que se alcanza de nuevo la pista, ahora asfaltada.
A partir de este punto puede seguirse por la pista hasta Canto Cochino, aunque es más agradable cruzar el río por el primer puente y seguir el camino que, a la derecha, Sur, continúa el descenso en la cercanía del cauce. Penetra a continuación en el pinar y se aleja de las aguas, hasta que alcanza finalmente las casas forestales de Canto Cochino. Por un puente de madera se pueden cruzar las aguas del Manzanares y concluir en este paraje o bien, seguir por el sendedro que circula entre el recinto de las casas y el río, dejando el puente a mano derecha.
Se alcanza una amplia pradera que debe cruzarse con ligera tendencia hacia la derecha, hasta un puente por el que se cruzan las aguas del arroyo de la Dehesilla. Empalmar en el otro lado con un camino que discurre paralelo a las aguas. Tomado a la derecha lleva en minutos hasta la Garganta Camorza y tras ella, se alcanza El Tranco. A partir de este momento, para llegar a Manzanares el Real hay que recorrer la larga Avenida de la Pedriza, de casi tres kilómetros de longitud hasta el centro del pueblo.

Alfredo Merino