
Hora: 8:30 horas
Lugar: c/ Manuel Caldeiro esq. Castellana 278
Regreso: 17:00-18:00 horas
Socios numerarios: 12 Euros
Socios simpatizantes: 13 Euros
Socios Juveniles: 13 Euros
Acompañantes: 15 Euros
Dificultad: ** Baja 18 Km. por pistas
Dificultad MIDE: 1-1-1-2
Duración de la marcha: 4 horas (sin contar paradas)
DESCRIPCION DE LA RUTA
Cómo llegar. Desde Madrid por la autopista de Burgos (A-1) hasta salida 69 en Lozoyuela. Seguir por la M-604 hasta la localidad de Rascafría.
Accesos. En el pueblo de
Rascafría (1.169 mts) detrás de la Iglesia desde el campo de fútbol.
La pista comienza dejando a nuestra derecha del campo de fútbol en unos cuántos metros nos adentramos en un robledal donde nos espera una larga subida de 8 km. en zigzag compensado por las bellas vistas del Valle del Lozoya y El Paular.
Cuando la subida remite nos encontraremos una bifurcación, nosotros seguiremos de frente ignorando la pista que sale a nuestra derecha donde podremos ver un roquedal llamado el
Cancho del Cuervo.
Siguiendo la pista y en apróximadamente 2h30’ desde el inicio de la marcha, llegaremos al esperado
Carro del Diablo (1.549m), un curioso roquedo donde podremos dar rienda suelta a la imaginación debatiendo si se trata de un carro, una tortuga . etc.
“…No está claro si fue por exceso de trabajo o porque le desbordó aquel encargo, pero el caso es que Juan Guas no podía cumplir con el compromiso de terminar la catedral de Segovia. Tanto se demoraba que le llegaron noticias del disgusto que cogió el mismísimo Carlos V. Agobiado, al arquitecto no se le ocurrió otra cosa que venderle su alma al diablo con tal de cumplir el último plazo.
Satanás no despreció el ofrecimiento y se metió en faena. De manera sobrenatural, no podía ser de otra forma, a partir de aquel momento el templo empezó a crecer a velocidad de vértigo. Y aunque sobrenatural, Lucifer, tuvo que recurrir a las terrenales canteras de Colmenar Viejo, conocidas por la calidad de su piedra.
Carro tras carro, cargados hasta los topes cruzaban la sierra por el puerto del Reventón, el camino entonces más recorrido, para concluir el trato. La catedral tomó forma y sólo quedaba por concluir la segunda torre cuando, sintiéndose a salvo frente al emperador, Guas rompió el compromiso para salvarse también de Belcebú.
Se desconoce porqué el diablo no exigió a aquel hombre el cumplimiento del acuerdo, lo que asegura la leyenda es que agarró un cabreo tan monumental que él también deshizo el trato, convirtiendo en roca el último carro que llevaba el material a Segovia. De esta manera, una de las torres de la catedral segoviana tiene menor altura que la otra..”.
Bien es cierto que desde aquí podríamos subir los 500 mts. de desnivel que nos separan del Puerto del Reventón (2.079 mts) pero debido al hielo y la nieve que en estas fechas se acumula lo dejaremos para más adelante.
A partir de este punto la pista nos lleva en suave descenso hasta una bifurcación que tomaremos a nuestra izquierda hasta cruzarnos con el camino del Palero que no tomaremos. Nuestra marcha continúa por la pista de la derecha. Tras pasar una barrera cruzaremos el
puente del Arroyo de la Umbría y desviándonos a nuestra izquierda en breves minutos nos encontraremos ante el espectacular
Mirador de Los Robledos vista panorámica , una fabulosa y amplísima explanada en cuyo centro hay un monolito de piedra, se trata del Monumento al Guarda Forestal (1.977) así como un curioso artilugio giratorio en el que una gran flecha de hierro nos irá indicando el nombre de las montañas y lugares que nos rodean: el Embalse de Pinilla, los Montes Carpetanos, la Sierra de La Morcuera (con El Espartal, La Perdiguera y La Najarra), La Bola del Mundo y las Cabezas de Hierro.
Tras el descando continuaremos nuestra marcha. De los tres ramales que salen de este punto tomaremos el de nuestra izquierda y en menos de 1 hora inevitablemente llegaremos al último objetivo de nuestra ruta: la Isla (1.250 mts) donde abordaremos el restaurante
Pinosaguas para degustar sus famosas croquetas de setas, cabrales.....
Saludos
Marga
Más información:
Rascafría turismo